domingo, 13 de febrero de 2011

Hàbito 5: Busca primero entender y luego ser entendido

El hábito cinco nos enseña una mejor manera de comunicarnos. No podemos confiar en personas que nos den soluciones antes de comprender cuáles son nuestras necesidades. Nuestra tendencia es apresurarnos a resolver los problemas de los demás antes de que podamos comprender qué pasa. Simplemente no escuchamos.


La clave para comunicarse y tener poder e influencia sobre los demás puede resumirse en una sólo frase: Busca primero entender y luego ser entendido. Si puedes aprender este simple hábito, ver las cosas desde el punto de vista de otra persona antes de hablar del propio, se te abrirá todo un nuevo mundo de comprensión.

¿Por qué este hábito es la clave de la comunicación? Porque la necesidad más profunda del corazón humano es ser comprendido. Todos deseamos ser valorados y respetados por lo que somos: individuos únicos en su tipo.

CINCO MALOS ESTILOS PARA ESCUCHAR

Cuando los demás hablan pocas veces escuchamos porque generalmente estamos demasiado ocupados en preparar respuestas, juzgar o filtrar palabras por nuestros propios paradigmas. Es demasiado típico utilizar uno de estos cinco malos estilos para escuchar:

DISTRAERSE

Es cuando alguien nos habla pero lo ignoramos porque nuestra mente está en otra galaxia. Tenemos la mala costumbre de hablar por telefóno, ver televión o no mirar a la persona que nos está hablando, como consecuencia la persona que nos habla se siente ofendida o ignorada por nosotros.



FINGIR QUE ESCUCHAS




Seguimos sin poner mucha atención a la otra persona, pero al menos fingimos que lo hacemos, saltando comentarios en momentos importantes, como "si", "aja", "bueno", "me pareci bien", entre muchos otros. La persona que habla por lo general entenderá y sentirá que no es lo suficientemente importante para ser escuchada.


ESCUCHAR SELECTIVAMENTE

Es cuando ponemos atención sólo a una parte de la conversación que nos interesa. Puesto que siempres hablas de lo que quieres hablar, en lugar de lo que quiere hablar la otra persona, es muy posible que nunca desarrolles amistades duraderas.


ESCUCHAR SÓLO LAS PALABRAS



Ocurre cuando realmente ponemos atención a lo que dice el otro, pero sólo escuchamos las palabras y no lo que realmente se quiere decir, los sentimientos, o el verdadero significado tras las palabras. Como resultado, no comprendemos lo que realmente se nos dice. Si te concentras únicamente en las palabras, pocas veces estarás en contacto con las emociones más profundas de los demás.



ESCUCHAR DE FORMA EGOCÉNTRICA





Sucede cuando vemos todo desde nuestro propio punto de vista. En vez de ponernos en el lugar del otro, queremos que ellos se pongan en el nuestro. Escuchar de forma egocéntrica es con frecuencia un juego de ganarle al otro, como si las conversaciones fueran competencias.

Cuando escuchamos desde nuestro propio punto de vista, generalmente respondemos de uno de tres modos, y todos ellos hacen que la persona se cierre inmediatamente: juzgamos, aconjesamos y sondeamos.



ESCUCHAR GENUINAMENTE


Existe una forma de escuchar más elevada que resulta en una verdadera comunicación. Sean Covey la llama "escuchar genuinamente". Y es el tipo de práctica que queremos aplicar. Pero para escuchar genuinamente, necesitas hacer tres cosas de forma distinta.



Para escuchar genuinamente a una persona debemos interpretar de forma correcta lo que está dicendo y lo que está sintiendo. Es importante que observemos su lenguaje corporal y la miremos a los ojos, para detectar sus emociones, nota en qué palabras pone más enfasís al hablar. Al ponerte en el lugar de la persona comienzas a entender lo que esta sintiendo.

Para poner en práctica el reflejo trata de pensar como un espejo. Sólo refleja lo que dice la otra persona, no la juzges ni la aconsejes. Simplemente repite con tus propias palabras lo que la otra persona dice y siente.

El reflejo puede ser un gran depósito en la CBR del otro, y llegarás más lejos que si utilizaras una actitud de "pelear o huir".

COMUNICACIÓN CON LO PADRES

Algunos adolescentes tienen muy buenas relaciones con sus padres, por lo que la comunicación no es tan difícil, pero al contrario otros no tienen esa facilidad de hablar con sus padres. Si quieres mejorar tu relación con tus padres, intenta escucharlos, del mismo modo en que lo harías con un amigo.

Los padres son también personas. Ríen, lloran, se sienten ofendidos y no siempre saben cómo acturar, como tú o como yo.

Si decides escuchar a tus padres, sucederán dos cosas increíbles. Primero sentiras más respeto hacia ellos. Segundo, podrás obtener más comprensión y privilegios de ellos, ya que estarám más dispuestos a escucharte y ser más flexibles.

Luego busca ser entendido. Recuerda que la otra parte de este hábito es ser entendido. Buscar ser entendido requiere valor. Dar retroalimentación es una parte importante de ser entendido. Si se hace de forma adecuada puede ser un depósito en la CBR.

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